Entre 384 – 322 a.C., Aristóteles, “el padre de la lógica”, creó
métodos sistemáticos para analizar y evaluar dichos argumentos, para lo cual
desarrollo la lógica proposicional estableciendo procedimientos para determinar
la verdad o falsedad de proposiciones compuestas.
En 1946, Gottfried Leibniz fué el primero en intentar reformar la lógica
clásica, planteando que la dependencia lógica entre proposiciones es
demostrada, reduciendo argumentos complejos en simples, para lo cual propuso
representar el conocimiento, en una forma que pudiera ser usado por un
razonamiento mecánico y a este esquema (lógica simbólica) lo llamo una característica universal.
En 1847, George Boole en
compañía de Augustos de Morgan
hizo notar el parentesco entre las operaciones lógicas con las
matemáticas, pues a partir de los operadores aritméticos de adición,
multiplicación y sustracción crearon los operadores lógicos equivalentes de
unión, intersección y negación; además formularon los principios del
razonamiento simbolice y el análisis lógico. A Boole se le atribuye la invención de las
tablas de verdad para comprobar la veracidad de proposiciones compuestas.
En 1910, Bertrand Russell y Alfred Whitehead
codificaron la lógica simbólica en su presente forma definiéndola como la “Ciencia de todas las operaciones conceptuales
posibles”, por esta razón la fundación de la lógica formal moderna se le
atribuye a ellos.
La lógica se puede clasificar como:
1. Lógica tradicional o no formal.
2. Lógica simbólica o formal.
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